Cada temporada vacacional transforma la dinámica de las carreteras mexicanas. Al flujo habitual del autotransporte de carga se suman miles de vehículos particulares que se dirigen a destinos turísticos y zonas metropolitanas, incrementando la presión sobre los principales corredores logísticos del país.
Este aumento en la movilidad reduce los márgenes de reacción ante incidentes que pueden afectar los tiempos de entrega, la productividad de las flotas y el desempeño general de la cadena de suministro. En este contexto, la seguridad vial adquiere un papel estratégico para mantener la continuidad operativa.
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De acuerdo con la “Guía de Prevención Vial en Carreteras de México”, elaborada por la consultora Marsh, algunas de las autopistas con mayor incidencia de accidentes son la México-Querétaro —con un promedio de tres percances diarios—, además de rutas como Puebla-Córdoba, Querétaro-San Luis Potosí, México-Puebla y México-Cuernavaca. Durante temporadas de alta movilidad, estos tramos concentran una parte significativa del riesgo operativo.
Las características propias del transporte pesado también influyen en la complejidad de la circulación. Un camión de carga puede requerir hasta cinco veces más distancia de frenado que un automóvil. Por ejemplo, un tractocamión cargado que viaja a 90 kilómetros por hora puede necesitar hasta 150 metros para detenerse por completo, lo que explica cómo una maniobra imprudente puede derivar en un incidente de gran magnitud en cuestión de segundos.
A estos riesgos se suman factores operativos que siguen presentes en la actividad del transporte terrestre, entre ellos la fatiga del operador por jornadas de conducción que superan las ocho horas continuas recomendadas, la falta de revisiones mecánicas previas al viaje —especialmente en frenos, neumáticos y sistemas de iluminación—, el exceso de peso en las unidades, la conducción nocturna en tramos con poca iluminación, la invasión de zonas de seguridad por parte de vehículos particulares y el transporte de mercancía mal asegurada.
Prevención desde antes de salir a ruta
El informe subraya que la prevención de accidentes comienza antes de que la unidad abandone el patio de operaciones. Entre las principales medidas recomendadas destacan la verificación del cumplimiento de las horas máximas de conducción, inspecciones técnicas previas al viaje, la instalación de sistemas de alerta contra fatiga y somnolencia, la planeación de descansos programados y la correcta sujeción de la carga.
Estas prácticas permiten disminuir la probabilidad de incidentes y fortalecen la confiabilidad de las operaciones logísticas en periodos de alta demanda.
Para las empresas de transporte y los responsables de la cadena de suministro, la seguridad carretera debe integrarse como parte central de la estrategia de gestión de riesgos, trazabilidad y resiliencia logística. Cada incidente evitado protege a los operadores, preserva la integridad de la mercancía y garantiza la continuidad del servicio.
Robo al transporte y monitoreo en tiempo real
Además de los riesgos viales, el robo a transporte de carga continúa siendo uno de los principales desafíos para el sector. Según datos de Marsh, el 62.6% de los robos ocurre mediante interceptación mientras la unidad se encuentra en movimiento, lo que evidencia la necesidad de monitoreo constante y capacidad de reacción inmediata.
El fenómeno también presenta una marcada concentración geográfica. El 84% de los robos se registra en diez entidades: Estado de México, Puebla, Guanajuato, Jalisco, Hidalgo, Querétaro, San Luis Potosí, Michoacán, Tlaxcala y Veracruz.
En cuanto a los horarios, las franjas de mayor incidencia se ubican entre las 18:00 y las 00:00 horas, así como entre las 06:00 y las 10:00 horas.
Ante este escenario, especialistas recomiendan fortalecer los sistemas de prevención mediante telemetría avanzada, bitácoras de comunicación permanente, cámaras en cabina, inteligencia artificial para monitoreo de rutas y esquemas de custodia en tramos críticos, además de la coordinación con autoridades y operativos de vigilancia como los implementados por la Guardia Nacional.
“Invertir en prevención no es un gasto, sino una estrategia clave para garantizar la integridad de las flotas y la continuidad del negocio”, afirmó Miguel Ángel González, líder de Consultoría de Riesgos de Transporte para Marsh México.
Convivencia vial en temporada alta
Otro desafío relevante durante las vacaciones es la interacción entre vehículos particulares y transporte pesado. En estas fechas, muchos automovilistas con poca experiencia en trayectos largos comparten la vía con tractocamiones, autobuses y unidades de carga que requieren mayor distancia de frenado, menor margen de maniobra y una conducción anticipada.
En este escenario, la disciplina operativa, la planificación de rutas y el monitoreo permanente se vuelven elementos esenciales para mantener la seguridad y la eficiencia en los corredores logísticos que sostienen el movimiento de mercancías en el país.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.






