En el Estado de México, salir de casa implica hoy mucho más que organizar tiempos de traslado. La combinación de congestión vial, bloqueos frecuentes y una elevada percepción de inseguridad ha transformado la movilidad en un desafío cotidiano para millones de habitantes, quienes no solo enfrentan trayectos cada vez más largos, sino también el riesgo constante de ser víctimas de un delito.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, elaborada por el INEGI, revela que 75.6 % de la población mayor de 18 años considera inseguro vivir en la entidad. La percepción se mantiene alta incluso en entornos más cercanos: 64.7 % señaló sentirse inseguro en su municipio y 40.5 % en su colonia o localidad.
Entre los delitos que más inciden en la vida diaria destaca el robo o asalto en calle y transporte público. Durante 2024 se registró una tasa estimada de 13 mil 726 casos por cada 100 mil habitantes, un indicador que impacta directamente la forma en que las personas planifican sus desplazamientos y evalúan los riesgos de cada trayecto.
Ciudades con percepción crítica de inseguridad
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) de diciembre de 2025 confirma que el problema se concentra con especial intensidad en varias demarcaciones mexiquenses. Ecatepec encabeza la lista con 88.0 % de percepción de inseguridad, seguido por Chimalhuacán (85.7 %), Tlalnepantla (83.8 %), Cuautitlán Izcalli (82.7 %) y Toluca (80.7 %). Naucalpan también registra cifras elevadas, con 79.7 %.
Estos datos reflejan un panorama extendido en el corredor urbano del Valle de México, donde el temor se suma a la saturación vial como un factor determinante en la experiencia de movilidad.
Bloqueos agravan el colapso metropolitano
A la sobrecarga de las vialidades se añaden cierres y manifestaciones que paralizan puntos estratégicos. Durante febrero se reportaron bloqueos en la carretera México-Toluca por protestas relacionadas con el abasto de agua y movilizaciones vinculadas a la búsqueda de personas desaparecidas. En paralelo, transportistas realizaron cierres en el Valle de México para exigir ajustes tarifarios, afectando rutas clave para la conexión metropolitana.
Estas interrupciones profundizan el impacto en miles de usuarios que dependen diariamente de la red vial compartida entre la capital y los municipios conurbados.
Horas perdidas y desgaste acumulado
El impacto del tráfico también es medible. El índice de TomTom posicionó a la Ciudad de México como la urbe con mayor congestión en 2025, con un nivel de 75.9 %. En hora pico vespertina, un trayecto de 10 kilómetros puede extenderse hasta 47 minutos con 15 segundos.
Aunque el indicador corresponde a la capital, sus efectos alcanzan directamente a los municipios mexiquenses que integran la Zona Metropolitana del Valle de México, compuesta por 59 demarcaciones del estado. En Ecatepec, por ejemplo, el nivel promedio de congestión fue de 41.8 %, con una pérdida estimada de 58 horas al año por tráfico.
Una problemática estructural
El escenario actual evidencia que la crisis de movilidad en el Estado de México rebasa los problemas tradicionales de infraestructura. La saturación de vías, la recurrencia de protestas que derivan en bloqueos, la inseguridad en calles y transporte público, y la dependencia de una red metropolitana sobrecargada configuran un fenómeno estructural.
Para millones de mexiquenses, cada traslado implica calcular no solo la duración del recorrido, sino también el nivel de exposición al delito y la posibilidad de enfrentar interrupciones imprevistas. La movilidad cotidiana se ha convertido, así, en un ejercicio constante de resistencia frente a un entorno marcado por el colapso vial y la inseguridad.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.






