Transporte Terrestre

Marco normativo, necesario para despunte de la electromovilidad en México

Es un hecho, la electromovilidad es una criatura joven en evolución. Fue hace poco más de una década que la Unión Europea arrancó el proyecto Green eMotion, el primero que buscó promover la electromovilidad.

Durante cuatro años, diversos investigadores desarrollaron prototipos de vehículos y definieron las estructuras de las tecnologías de la información y las comunicaciones que eran necesarias para el acceso a una infraestructura de recarga asequible.

El proyecto Green eMotion fue el paradigma que delineó el futuro del transporte de mercancías y de personas. Si bien se ha avanzado a pasos agigantados, la electromovilidad aún es un reto, sobre todo para países como México.

En entrevista con T21, Roberto Gottfried, director general de MegaFlux, dijo que, si bien hoy se cuenta con cierta oferta de vehículos eléctricos y ya se está hablando del desarrollo de infraestructura para la recarga de las unidades, hay áreas que quedan pendientes. En primer lugar, está el financiamiento y la implementación de incentivos fiscales y no fiscales, para la adopción de vehículos eléctricos y el desarrollo de proyectos de electromovilidad; en segundo lugar, se encuentra el desarrollo de un marco jurídico adecuado para impulsar y regular el uso de las nuevas tecnologías.

Hay que tomar en cuenta que la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica aún se encuentra en el cajón de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Esta tiene por objetivo “establecer las bases y pautas sobre los requerimientos y las prioridades técnicas, financieras, legales, institucionales y administrativas, así como los esquemas de incentivos, que permitan impulsar y posicionar a nivel nacional la movilidad eléctrica como una alternativa de movilidad viable y sostenible”, se lee en el documento publicado en 2018 por la Subsecretaría de Planeación y Política Ambiental.

Asimismo, en términos de trámites gubernamentales el director general de MegaFlux detalló que es necesario contar con una placa exclusiva para vehículos de carga eléctricos, puesto que al momento no existe ni para unidades nuevas, ni convertidas.

Para Gottfried buscar un piso parejo es el siguiente paso que se debe dar, “tenemos que dar pasos firmes hacia una normatividad en vehículos eléctricos, en este sentido hemos estado en contacto con la Secretaría de Economía (SE) y con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) porque estos temas trascienden las fronteras del país”.

En 2022, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) publicó el documento “Transición a la electromovilidad en México”, que delineó la ruta para la normativa faltante en la materia, que consideraba al menos tres aspectos:

  • Estándares mínimos de seguridad para vehículos nuevos eléctricos, híbridos, híbridos conectables y celda de combustible. Promover una nueva actualización de la NOM-194 de dispositivos esenciales de seguridad en vehículos nuevos, que especifique requerimientos mínimos tales como la limitación del derrame de electrolitos y la retención de dispositivos de almacenamiento o conversión de energía eléctrica durante y después de un impacto, y la protección contra descargas eléctricas dañinas durante y después del impacto y durante el funcionamiento normal del vehículo.
  • Requerimientos mínimos de seguridad para infraestructura de carga. Establecer normas de homologación para los tipos de conectores como la SAE J1772 y sus especificaciones mínimas. Al igual que incorporar la certificación bajo normas de seguridad internacionales y mexicanas como la NOM-003-SCFI-2014 y de eficiencia energética como la NOM-029-ENER-2017. NOTA: definir lo específico para el tema de transporte de personas y de mercancías.
  • Conversiones de vehículos a eléctricos. Regular con especificaciones mínimas a quienes se dediquen a la conversión de vehículos a eléctricos. Dichas especificaciones deberán contener las características mínimas de equipamiento y desempeño de baterías que entrarán al mercado mexicano, esto asegurará un correcto funcionamiento y seguridad para los ocupantes al igual que su disposición final o destrucción no generen consecuencias ambientales.

 

Fuente: T21

Imagen: Portal Movilidad

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Alejandra Castañeda Rojas

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