México busca acelerar la transición hacia la electromovilidad en el transporte pesado, pero enfrenta importantes desafíos regulatorios, financieros, energéticos e institucionales que limitan el avance de esta tecnología en el país. Así quedó de manifiesto durante el foro Terraza de las Ideas, organizado por WRI México, donde representantes del gobierno, la industria y organizaciones civiles analizaron el panorama actual del sector.
De acuerdo con datos presentados durante el encuentro, en 2025 se comercializaron apenas 54 camiones pesados eléctricos de un mercado superior a las 33,000 unidades, lo que representa únicamente el 0.16% de las ventas totales. La cifra contrasta con los objetivos nacionales que contemplan alcanzar una participación del 30% de vehículos eléctricos en las ventas totales para 2030 y una electrificación completa hacia 2040.
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Durante el análisis participaron representantes de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Scania, empresas de logística y organismos de la sociedad civil, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer las políticas públicas para impulsar la adopción de vehículos pesados eléctricos.
Angélica Mazorra, gerente técnica de Movilidad de WRI México, destacó que el país ocupa una posición estratégica al ser el principal exportador de tractocamiones y el quinto productor mundial de vehículos de carga. Sin embargo, advirtió que el 41% de la flota nacional supera los 20 años de antigüedad.
La especialista señaló que la presencia de unidades eléctricas en el segmento pesado continúa siendo marginal y se concentra principalmente en empresas con compromisos propios de descarbonización. Asimismo, indicó que la experiencia internacional demuestra que la electrificación avanza con mayor rapidez cuando existen marcos regulatorios claros, infraestructura adecuada y señales de política pública consistentes.
Los participantes del foro coincidieron en que el desarrollo del sector requiere instrumentos económicos específicos para cada eslabón de la cadena de transporte, incluyendo incentivos fiscales, esquemas de financiamiento, mecanismos para reducir riesgos de inversión y políticas arancelarias diferenciadas.
Incentivos y corredores estratégicos
Rodolfo Osorio, representante de la Secretaría de Economía, informó que la deducción inmediata para la adquisición de vehículos pesados de carga y pasaje ya forma parte del programa de Atención Inmediata para la Protección de la Industria de Vehículos Pesados, desarrollado en conjunto con la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
No obstante, reconoció que el alcance de esta medida ha sido limitado debido al bajo nivel de conocimiento entre los potenciales beneficiarios.
El funcionario también destacó los incentivos destinados a infraestructura de recarga y los trabajos para consolidar corredores logísticos estratégicos. Entre ellos figura la ruta Ciudad de México-Monterrey, considerada clave para fortalecer la conexión comercial con Estados Unidos y brindar mayor certidumbre a las empresas interesadas en incorporar unidades eléctricas a sus operaciones.
Industria señala incertidumbre y desafíos energéticos
Desde la perspectiva empresarial, Rodolfo Hernández, representante de Scania, explicó que la industria enfrenta un contexto complejo que ha ralentizado las decisiones de inversión.
La compañía introdujo su primer vehículo eléctrico en México hace cuatro años y desde entonces ha comercializado más de 30 unidades. Sin embargo, señaló que la incertidumbre económica y comercial generada por las políticas del presidente estadounidense Donald Trump ha llevado a numerosos clientes a aplazar proyectos de renovación de flota.
Hernández afirmó que, aunque el interés por la electromovilidad permanece vigente, los años 2025 y 2026 han resultado especialmente complicados para posicionar esta tecnología como una prioridad dentro de las estrategias empresariales.
Además, advirtió sobre un reto adicional relacionado con la disponibilidad energética. Según sus estimaciones, si el 10% de las ventas anuales de tractocamiones, autobuses foráneos y vehículos pesados correspondiera a unidades eléctricas, sería necesario un consumo adicional de 611 gigavatios-hora (GWh) al año, una demanda que plantea importantes interrogantes sobre la capacidad energética y la planificación futura del país.
Construir una ruta clara para la transición
Al cierre del foro, Mariana Campos, directora interina de Ciudades de WRI México, destacó que el país cuenta con ventajas significativas para avanzar en la electrificación del transporte pesado, entre ellas una sólida capacidad industrial, objetivos federales definidos y compromisos internacionales en materia ambiental.
Sin embargo, subrayó que el principal desafío sigue siendo la construcción de una estrategia regulatoria integral que permita acelerar la adopción de tecnologías limpias y convertir a la electromovilidad en una realidad dentro del transporte de carga y pasajeros.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: revistamagazzine






